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La forma de colaborar puede ser aportando una cantidad económica mensual (tu decides el importe) y/o cualquier cosa que se te ocurra con el fin de contribuir de alguna manera. De lo que se trata es que estés complaciente con lo que haces y a su vez el burro sienta el cariño de otra persona más. Os esperamos el domingo in-situ para informarte de alguna pregunta que se te ocurra. Puedes hacer tu donativo mediante transferencia al Banco Santander: 0049-2679-80-2314079536 titular Asociación Amigos del Burro o facilitándonos tu cuenta, importe y periodicidad de cargo elegida. El día del rescate nos hizo trabajar más de la cuenta para subirlo al remolque. Paciencia, zanahorias, algún que otro empujón y –sobre todo- la ayuda de algunos vecinos, fueron factores fundamentales para dar con su “humanidad” en el Van. Desde muy pequeño, cuando ni tan siquiera tenía dos años, tuvo que soportar muchos kilos sobre sus espaldas. Su altura y robustez le condicionaron negativamente: su dueño le llegaba a cargar hasta 300 Kg. de leña y piñas en plena temporada. Por todo ello, su columna, que todavía no estaba consolidada, fue cediendo hasta el punto que podéis apreciar en la foto. Su enorme cabeza y expresión transmiten tanta nobleza y dulzura como grandullón es. Una vez llegado a AMIBURRO, se le desparasitó y se le cortaron los cascos. Desde entonces Viti se encuentra felizmente “prejubilado”. Su captura fue muy complicada y trabajosa: los guardeses lograron concentrarlos en un cortijo y, con el camión cubriendo la puerta, poco a poco logramos que subieran. La hazaña para subir a más de una veintena de burros duró cerca de cuatro horas. Se llama Buñuela haciendo honor al apellido de una ex concejala de cultura y festejos, ya que, debido a sus gestiones y empeño, participamos por primera vez en la Cabalgata de Reyes. Las dos se conocen personalmente. En el año 2006 se quedó preñada y, ante el asombro general, parió dos crías; desgraciadamente murieron las dos al poco de nacer. Buena y tranquila donde las haya, aunque lleva muchos años con nosotros, cuando se le empezó a poner el cabezal, no le gustaba nada que le tocaras las orejas. Los cascos le crecen mucho y deprisa y, por su forma de pisar, siempre se ha quejado de los pechos delanteros. Ha estado durante ocho meses en la finca de un amigo nuestro, pastando y haciendo compañía a otros animales. Allí ha tenido una dedicación exclusiva por parte de la familia, y visitas periódicas de algunos miembros la asociación para su supervisión y corte de cascos. Es una de las emblemáticas de AMIBURRO. Nunca olvidaremos -cuando era más joven- las caídas y trompazos que nos dimos cuando intentábamos amarrarla para simplemente tirar del ramal.
Ingresó en la Asociación en el año 2.008. Falleció su dueño, y un familiar se puso en contacto con nosotros para que fuéramos a recogerla a Valdilecha, un pueblo de la Comunidad de Madrid. La viuda -ya muy mayor- sufría al verla porque le recordaba a su marido, y además, no sabía qué hacer con ella. El animal seguía al dueño como un perrito y la tenía como un entretenimiento, sólo para arar un pequeño huerto familiar. Muy complicada la labor de subirla al remolque para traerla a Tres Cantos. Prácticamente hubo que llevarla en volandas al “Van”; hincó las patas en el suelo, plegó las orejas, y rebuznó: “De aquí no me mueve nadie”... Pero se equivocó, y subió, y viajo a Burrolandia. Llegó a la finca con toda la grupa “en carne viva” debido al miedo y las apreturas que llevaba contra el remolque. Bajo de él mejor que subió y, una vez en tierra, se puso a dar coces a todo lo que se meneaba alrededor. No podías arrimarte a ella por detrás, sobre todo, cuando estaba en la cuadra. Parece ser que todo era debido al miedo, el cambio de entorno y la fijación y cariño que tenía por su único y exclusivo dueño, recién fallecido. Ya no cocea, pero es mejor ser precavido y no provocarla mucho: es muy suya “pa” sus cosas. Debido a su docilidad y buen talante ha desfilado en la cabalgata de Reyes de Tres Cantos y ha viajado a Madrid a participar en la fiesta de San Antón, siendo bendecida por el Santo y “entrevistada”.
Se le puso este nombre, porque el pastor que colabora con la Asociación se llama así. A los pocos meses de nacer junto con su madre, les llevamos a una granja de la Comunidad de Madrid en las proximidades de Tres Cantos. La foto está realizada en la cabalgata de Reyes. Sus semejantes "el resto de burros de Amiburro", ya no le recordaban y como pasa siempre, tuvieron que pasar unos días hasta su adaptación con la manada en la cuadra general. Todos nos alegramos de su llegada, pero más aún algunos de nuestros simpatizantes que tenían un especial afecto hacia él.
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